Sobre Hypnerotomachia Poliphili
(lucha de amor en sueños)
(1)

Mª Victoria Espín

II

 

“La gloria de Aquel que todo lo mueve se difunde por el Universo
y resplandece en unas partes más y en otras menos” (2)

“La naturaleza, la vida y el universo, no son sino un conjunto …
de seres y funciones, unido en el amor” (3)

 

Acabamos un artículo anterior haciendo referencia al famoso juicio de Paris acerca de qué diosa era la más bella: Hera, Venus o Atenea. Paris elige a la segunda, y realmente ¿qué otra cosa podría haber hecho?

Con facilidad pensamos que Hera no puede ser, si consideramos que se la pasa poco menos que en continua contienda con diosas, dioses y héroes. Y como sabemos la belleza es conjunción y armonía. Pero no olvidemos que aquellos que  luchan por la paz y la justicia, o sea por el restablecimiento del equilibrio, están en sus filas. Mas el poder para administrar justicia, si no va acompañado y guiado por la Inteligencia con facilidad hunde al hombre en el orgullo de sí mismo y le aparta de los caminos de la verdadera Belleza.

Pero Atenea ¿cómo hacerla a un lado y optar por Venus? Difícil elección.

La belleza puede llevarnos a la Belleza, mas como el hombre es tan dado a atesorar, a querer poseerlo todo, puede ocurrir que nos quedemos atrapados en sus indefinidos matices y en el placer que nos produce su apariencia unida a nuestra avidez (avaricia).

La elección de Atenea es un camino largo y estaríamos tentados a decir que más seguro, pues ella, si la amamos hasta el final, nos llevará a la Belleza; pero también en esta vía los peligros están presentes y el aprendiz llegado un momento puede creerse maestro y olvidar que si uno deja de ser aprendiz, cesa de aprender. Y que

“suceda lo que suceda sólo llegarán aquellos que 'perseveren hasta el fin' ”. (4)

Así se la pasa el hombre:

 – En la lucha por la imposición de su voluntad.

 – En el disfrute, en el placer y en el consumo.

 – En la de doctísimo maestro que ha olvidado el Evangelio, que nos dice:

“Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.”

En este punto queremos traer a colación la rueda tibetana del Samsâra en cuyo círculo central hay entrelazados tres animales: una serpiente, un gallo y un cerdo, que representan respectivamente la soberbia, la avaricia y la ignorancia; pasiones que impulsan la rueda de la vida (5) y que no podemos dejar de relacionar con la tríada que venimos considerando. Igualmente, en una simbólica que nos es más cercana: la masónica, se dice que el Venerable y los dos vigilantes de la logia, vinculados a la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza, cuando no están verdaderamente al orden pueden caer en los contrarios de estas, o sea: la ignorancia, el fanatismo y la ambición (6).

Ficino nos ayuda en esta triple encrucijada:

“‘Ningún ser razonable duda’ escribió a Lorenzo de Médicis, ‘de que hay tres clases de vida: la contemplativa, la activa y la voluptuosa. Y los hombres han elegido tres caminos que conducen a la felicidad: sabiduría, poder y placer’. Aspirar a uno de ellos a expensas de los otros es, según Ficino, impropio e incluso blasfemo. Paris eligió el placer, Hércules la virtud heroica y Sócrates prefirió la sabiduría al placer. Los tres fueron castigados por las divinidades a las que habían menospreciado, y sus vidas acabaron desastrosamente. ‘Nuestro Lorenzo, sin embargo, instruido por el oráculo de Apolo, no ha ignorado a ninguno de los dioses. Vio a los tres (es decir, las tres diosas que se habían aparecido a Paris) y a los tres adoró según sus méritos; por ello recibió de Palas la sabiduría, de Juno el poder, y de Venus gracia, poesía y música’.” (7)

El maestro guía al alumno según la naturaleza de este, moldea la materia haciendo que surja de ella lo que contiene:

“2. He aquí entonces cómo el que enseña debe abordar la enseñanza, ofreciendo a cada uno, a partir de las disposiciones que son naturales en él, la salvación; en cuanto al enseñado, conviene que se entregue al enseñante y tranquilamente se deje conducir a lo verdadero, lejos de los ídolos, elevándose desde la caverna subterránea hacia la luz y la verdadera esencia, <deseando la naturaleza pura del bien> que es sin mezcla de su opuesto y abandonando lo que es parcial e ilusorio, por ser totalmente presa de un deseo de lo universal e indiviso. Porque el bien total, como dice Sócrates en el Filebo, no es ni solamente deseable ni solamente perfecto y suficiente ni solamente capaz y susceptible de colmar a los demás seres, sino que posee todas estas cualidades a la vez, perfección, capacidad y deseabilidad; y, de hecho, atrae a todas las cosas a sí mismo, está lleno de sí mismo y da a todos los seres la armonía. Pero los seres múltiples se prenden de este bien de una manera particular, y algunos, teniendo únicamente en cuenta su carácter deseable, buscan el placer, que es un ídolo de lo deseable de lo alto, otros, que no tienen ojos mas que para su perfección, ponen toda su atención en la riqueza, porque es ahí donde está el ídolo de la suficiencia; otros, que sólo consideran la capacidad, están fascinados por el poder (y de hecho, el poder es un simulacro de la capacidad). Consecuentemente, abandonar estas apreciaciones parciales del bien para concentrarse en la totalidad de su naturaleza y elevarse // hacia su pleroma total, eso es lo que aparta admirablemente a los enseñados de perder su tiempo en los ídolos.” (Proclo, Sobre el primer Alcibíades de Platón, 151,11-153,2). Tomado de: Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, (8) → Maestro. (Los subrayados son nuestros).

*  *  *

“– No sabemos nada, salvo que Todo es Uno y Uno es Todo. Y que todo es un símbolo de otra cosa que no conocemos.” (9)

Raptados por tamaña certeza, por esta afirmación rotunda y clara, en lugar de estar rebotados por los conflictos internos que nos impiden reposar en aquella, podemos descansar en un no-hacer que nos lleva a participar con la alegría del infante en semejante grandeza.

Por un lado, la afirmación de que absolutamente todo está incluido en el modelo creacional, por otro, la ignorancia más completa, no ya momentánea y transitoria, sino definitiva; en el sentido que presupone una aceptación, un “saber” que uno no sabe y nunca sabrá, porque el Misterio, que es de lo que se trata aquí, es concebible pero no imaginable ni tampoco degustable, si se nos permite decirlo así.

Por eso es tan difícil que el hombre acepte el Misterio y verdaderamente quiera estar en sus filas.

Proclo nos instruye acerca del símbolo, de esa huella visible de lo invisible:

“Hay para cada uno de los seres, hasta los últimos, una señal de la causa misma, inefable y que está más allá de los inteligibles, señal por la cual todas las cosas están en dependencia de aquella causa, unas, más lejos, otras, más cerca, conforme a la claridad y a la oscuridad de la señal que hay en ellas, y ésa es la que mueve todas las cosas hacia el deseo del bien // y a ese amor inextinguible que se ofrece a los seres, una señal, que es incognoscible (pues se extiende incluso hasta los que no tienen capacidad de conocer), y que es superior a la vida (pues está presente también en los inanimados), y que no tiene la potencia intelectiva (pues está en los que no participan del pensar).” (10)

Con el movimiento se inicia la creación. Como decíamos en otro trabajo (11):

“Él está en el origen de todo y su degradación y final se produce por una incesante aceleración que le lleva a su propia detención.

‘En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe’ (12)

“Sin movimiento no hay sonido, la misma voz humana es un movimiento vibratorio de las cuerdas vocales. En general, el sonido, relacionado con el éter, es producido por un movimiento vibratorio esférico.

“¿Qué es aquello imperceptible de que nos habla El Tarot de los Cabalistas y que une al bien con el mal? (13) Concluimos que es el movimiento, que unas veces es centrífugo y otras centrípeto. Movimiento que no es otro sino Amor.

“Eros es anterior a todos los dioses, es el primero, surgido de Caos, junto a Gea y Tártaro, bien merece un canto de alabanza. Precede a Júpiter, de cuyos amores nacen dioses y héroes, a Cronos, a Urano, a todo, pues todo nace por Él.”

Aunque como señala Proclo Él permanece en quietud:

“Que todo intelecto, o está en quietud, y es entonces inteligible como // superior al movimiento, o está en movimiento, y es entonces intelectivo, o ambas cosas, y es entonces a la vez inteligible e intelectivo. Y el primero es Fanes, el segundo, el que se mueve y está en quietud es Urano, y el que sólo está en movimiento es Crono”. (14)

Guénon en su El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, en el capítulo titulado ‘de la esfera al cubo’, nos habla de este movimiento y su detención en términos geométricos; haciendo corresponder el movimiento inicial a la esfera, como no podía ser de otro modo (y cuya forma tiene el Huevo del Mundo, recordemos que Fanes nace de ese huevo engendrado por la Noche), y la progresión del mismo, hasta su detención o solidificación, al paso de la esfera al cubo, punto final del ciclo.

“En efecto, si todas las cosas marchan en un continuo movimiento, todo lo que marcha mal (kakoos ion) será nombrado con razón (kakia). Pero cuando es en el alma donde las cosas van mal, entonces se aplica esta expresión con más propiedad. ¿Y qué es marchar mal? Lo sabremos examinando (deilia, cobardía), que hemos pasado en silencio y que debió examinarse después de (andreia, valor). (…) (deilia), significa un lazo del alma; (desmos) un lazo muy fuerte; porque el término (lian, mucho) expresa la idea de fuerza. La cobardía será, por tanto, un lazo muy fuerte y muy poderoso que encadena nuestra alma. Lo mismo que la cobardía, la vacilación (aporía), y en general, todo lo que pone algún obstáculo al movimiento y a la marcha (ienai poreuesihai) de las cosas, es un mal. De donde resulta que marchar mal significa moverse con lentitud y embarazo; y cuando es tal el estado del alma, está sumida en la maldad (kakias). Si este es el sentido de kakia, la palabra (aretee), debe tener el opuesto, y expresar, por lo pronto, el movimiento fácil, (euporian); en seguida el libre curso, (roen), de una alma buena. Lo que marcha o corre siempre, (aei reon), sin coacción y sin obstáculo; he ahí la significación de (areteee).” (15)

Sobre este movimiento hay mucho que decir, la ilustración que hemos elegido, y que tomamos de Hypnerotomachia Polifili (16), se interpreta como: “Velocitatem sedendo, tarditatem tempera surgendo” (Atempera tu velocidad sentándote y tu pereza levantándote). Es decir un movimiento atemperado, templado; ritmo que toma el paso del peregrino en la medida en que, cuidando su fuego interno, consigue que este no sea escaso ni excesivo pues en un caso la cocción no se produce y en el otro se abrasa. Así conjugamos los opuestos para, como se dice en Noche de Brujas:

“ser templadas por la flama dorada del Amor” (17).

La segunda imagen muestra dos ángeles, que bien pueden ser las dos corrientes cósmicas (positiva-negativa, activa-pasiva, caliente-fría), o su traducción al microcosmos: Ida y Pingala en la tradición hindú, que confluyen en el centro de la rueda, su origen común que también es nuestro destino. Los llegados a él, lo sostienen con todo lo que ello conlleva (18).

El significado, que tomamos al igual que la imagen del libro de Colonna, (19) es: ‘medium tenuere beati’ ('Son felices los que conservaron el término medio') otra versión dice: ('Los bienaventurados conservaron el medio').

Y qué mayor ventura que conservar ese término medio donde el sol nos absorbe en su potencia, siendo a la vez puerta de entrada a los estados suprahumanos. Por eso, la vinculación al fuego central, al sol, a la luz, en definitiva al Verbo y a la vida verdadera es el eje al que se aferra el iniciado que camina con sus dos piernas: derecha e izquierda, avanzando hacia la realización del Ser, del Primogénito, macho y hembra, nacido de un huevo único y Uno. Leemos en la obra teatral Rapsodia:

“Serías capaz de modificar del 2 al 3 si encontrases algún punto que quisiera ir hacia lo alto; el hombre o la mujer también poseen ese poder pues no deja de estar presente en lo que es una mutua relación, y porque lo opuesto es una forma de la duplicidad que tiene que sintetizarse en una tríada a partir de la cual todas las cosas existen…” (20)

La paciencia es tal vez la mejor herramienta del alquimista como se nos enseña de múltiples maneras. En el libro de Colonna leemos acerca de esta virtud:

“la paciencia no se enciende de ira fácilmente ni se ablanda en las adversidades… La verdadera paciencia no sólo no se enciende, sino que apaga a los que están encendidos” (21)

Volviendo a la cita anterior del Crátilo, se habla en ella de la cobardía como impedimento a un movimiento fluido; como de un lazo que encadena nuestra alma y le impide ascender. Tal cual dice un personaje de la obra teatral En el Tren (22), la valentía es una de las virtudes necesarias para el conocimiento, a ella hay que agregar: la generosidad, la paciencia, de la que acabamos de hablar, y la sabiduría. De esta última leemos precisamente en Sabiduría VII, 22-30:

“Porque a todo movimiento supera en movilidad la Sabiduría, todo lo atraviesa y penetra en virtud de su pureza. Es un hálito del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Omnipotente, por lo que nada manchado llega a alcanzarla. Es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad. Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, renueva el universo; en todas las edades, entrando en las almas santas, forma en ellas amigos de Dios y profetas, porque Dios no ama sino a quien vive con la Sabiduría. Es ella, en efecto, más bella que el sol, supera todas las constelaciones; comparada con la luz, sale vencedora, porque a la luz sucede la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece la maldad.”

Filón y Sofía son los actores de la obra de León Hebreo Diálogos de Amor. Análogamente Polifilo y Polia protagonizan la de Francesco Colonna que da título a este trabajo. En ambos casos es la Sabiduría la que va llevando a su amante hacia la comprensión de Eros, Amor, un Dios presente en todos los planos. Aquellos que desean conocerle han de acercarse a él con el valor de Marte y tal como Él aparece en la Fuente de Venus del texto de Colonna, totalmente desarmados, desnudos pues (23). Venus y su hijo atraen al alma a su reino, en el camino esta todo lo pierde.

*

 “Filón.– El conocerte, Sofía, me produce amor y deseo.” (24)

Atenea y Venus Urania en verdad ¿en qué se diferencian? La primera de ellas nos guía mostrándonos la verdadera realidad al hacernos advertir la ilusión de un mundo que, aún siendo la manifestación del Uno, en sí mismo es limitado e ilusorio, una sombra de su origen increado.

“Cicada.– ¿Quién, entonces, será sabio, si loco es quien está contento y loco quien está triste?

Tansillo.– Aquel que no está ni triste ni contento.

Cicada.– ¿Quién pues? ¿El que duerme? ¿Aquél que está privado de sentimiento? ¿El que está muerto?

Tansillo.– No, antes bien aquel que está vivo, ve y entiende y, considerando el bien y el mal, estimando uno y otro como cosa variable y consistente en movimiento, mutación y vicisitud (de manera tal que el fin de un contrario es principio del otro y el extremo de éste es comienzo de aquel), no se humilla ni se envanece de espíritu, muéstrase moderado en sus inclinaciones y templado en sus voluptuosidades, pues que el placer no es para él placer, al tener su fenecer presente. Del mismo modo, la pena no le es pena, porque con la fuerza de la consideración tiene presente su límite. Así, el sabio tiene las cosas mutables por cosas que no son, y afirma que no son más que vanidades, nonadas, porque entre el tiempo y la eternidad existe la misma proporción que entre el punto y la línea.” (25)

Una vez vista la ilusión y constatado que en verdad el hombre nada sabe, se abre el camino hacia la gruta más secreta donde la hija del ilustre Urano recibe al iniciado que loco de amor logra traspasar la puerta del último aposento. Y

“– Pero, ¿cómo? ¿Acaso me dices que me he autosugestionado por más de veinte años para que al final no haya nada?

– Sí, nada de lo que podría afirmarse que es algo.

– Y si usted lo logra, con seguridad que se siente muy agradecido porque se ha sacado un inmenso peso de encima.” (26)

*  *  *

En un artículo que escribimos sobre Dioniso, nos preguntábamos si en verdad hay alguna diferencia entre Él y Amor, en todo caso uno nos ha llevado al otro. ¿O tal vez es a la inversa?

Pero sigamos; nuevamente citamos a Proclo que ahora, a través del Crátilo de Platón, nos acerca al significado del nombre de Deméter:

“… creo se llama así a causa de los alimentos que nos da como una madre, (didousa oos meeter)”. (27)

“Que del mismo modo que conviene analizar el nombre Plutón no sólo en su sentido habitual, la riqueza que procede de la tierra, sino también en el de la riqueza de la sabiduría, así también el nombre Deméter conviene analizarlo, no sólo en el sentido de alimento corpóreo, sino que es preciso considerar esta diosa la primera de los propios dioses, por ser dispensadora de alimento, primero para los propios dioses, a continuación, para los que están después de aquellos, y es preciso que la cadena de tal obra benéfica llegue hasta el alimento corpóreo”. (CLXIV).

“Que el término alimento, aplicado a los dioses, significa la plenitud intelectiva de los más elevados en los posteriores. Por tanto se alimentan los dioses cuando piensan a los dioses que están antes que ellos y se perfeccionan y ven las 'bellezas inteligibles', como la 'justicia en sí', la 'sabiduría en sí' y las semejantes”. (CLXV).

"Que Deméter así como propaga toda vida, así también propaga todo alimento; y tiene como modelo la Noche, pues se dice que ”la Noche es ambrosía, alimento de los dioses”, pero Deméter es alimento inteligible. Pues también lo inteligible es alimento según el oráculo para los órdenes intelectivos de los dioses”. (…)

“Así pues, nuestra señora Deméter genera no sólo la vida, sino también el perfeccionamiento de la vida desde los seres de arriba hasta los últimos; y en efecto también la virtud es perfección de las almas. Por tanto, según la imagen de esta generación eterna y doble, las madres que engendran en el tiempo engendran al recién nacido y a la vez producen de modo natural la leche, como alimento para él, y ni antes ni después”. (CLXVIII). (28)

Comenta René Guénon en su El Rey del Mundo, cuando hace referencia al sueño de Jacob y su lucha con el ángel, que sería digna de atención la relación simbólica que existe entre la piedra y el pan. El lugar Beith-El, “casa de Dios” (que “no se aplica sólo al lugar sino a la piedra misma” (29)) pasa a llamarse Beith-Lehem, “casa del pan” (30). Así, si como dice Proclo, “los antiguos acostumbraban a llamar lo causado por los nombres de las causas” está claro que piedra y pan están relacionados.

«En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo;
porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.»
Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»
Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.» (31)

Deméter (Ceres) (32) es la diosa vinculada a la agricultura especialmente al cereal y en concreto al trigo. De cuyas espigas es casi inseparable y así la vemos en multitud de representaciones. Por otro lado pan y vino conforman el núcleo de los Misterios dionisíaco y cristiano. El pan representa el cuerpo y el vino la sangre. La Eucaristía renueva la presencia del misterio de Cristo, es el Misterio mismo. En el mito pagano el cuerpo del Dios devorado (33) por los titanes pasa a formar parte de la materia con que se formará la raza humana. (33b)

Pan y vino, Deméter y Dioniso (34) van juntos y así los vemos a ambos, al final del viaje de Polifilo en Hypnerotomachia Poliphili, en la fuente de Venus al lado de las dos columnas de entrada; una de esmeralda (izquierda) la otra de zafiro (derecha):

“Sobre el escalón superior estaba sentado ociosamente un ser lascivo, bajo la forma de un hombre y a la vez un dios nocturno. (35) Tenía el rostro de muchacha atrevida y noble, sumamente alegre, el pecho descubierto hasta el diafragma y la cabeza cornuda coronada con una guirnalda de pámpanos retorcidos y adornada con racimo de yedra; se apoyaba en dos tigres velocísimos.

Y a la izquierda, al mismo nivel, estaba sentada cómodamente una matrona bellísima y fecunda, (36) con la dilatada y rizada frente ceñida con una rubia corona de espigas. Esta ilustre diosa se apoyaba sobre dos escamosas serpientes. Cada uno tenía en su regazo sendas bolas de una materia tenue y suave, con las que, en determinados momentos, arrojaban a la fuente gota a gota, por un orificio hábil y mágico a modo de pezón, un líquido dulcísimo, espumoso y eficaz.” (37)

Apuntábamos en un trabajo anterior (38) que tras el cruce de la puerta central la derecha pasa a ser la izquierda y viceversa.

“Traspasar el umbral de una puerta es pasar de un espacio a otro, de la intemperie salvaje a la protección ordenada. Esto es claro en el caso del templo donde ese traslado va de lo profano o exterior, a lo sagrado o interno. Este es un símbolo fundamental de lo que significa el paso de un mundo a otro mundo, de un estado a otro, y por lo mismo vinculado directamente con la iniciación”. (39)

*  *  *

“Un camino conduce a lo impermanente; otro, a lo permanente. Así lo hemos escuchado de los sabios que nos lo revelaron. Aquel que comprende tanto lo permanente como lo impermanente, manteniendo ambos en tensión, con lo impermanente va más allá de la muerte y con lo permanente alcanza la inmortalidad” (40)

Para los órficos, Fanes, el primero, entrega a la Noche voluntariamente el cetro del gobierno del mundo; lo mismo hace ésta con Urano. A partir de ahí, Cronos se lo arrebató violentamente a su padre castrándolo (41), gracias a lo cual nace Venus. Y cuando le llega el turno a Júpiter igualmente arrebata el cetro violentamente a su padre. Finalmente Zeus lo entrega voluntariamente a su hijo Dioniso, haciéndole

“rey de todos los dioses encósmicos.” (42)

Dioniso renace, al igual que Hiram, en toda su potencia en el hombre entregado. Y este renacimiento es la respuesta a la llamada, a la invocación efectuada desde un corazón arrebatado por el deseo, por Amor. Dice Ficino:

“Puesto que desciende por cuatro grados, es necesario que por cuatro grados ascienda. El furor divino es aquél que nos eleva a las cosas superiores, como indica su definición. Cuatro, entonces, son las especies del furor divino: el primero, el furor poético, el segundo, el furor de los misterios, el tercero, la adivinación, el cuarto, el afecto del amor. La poesía procede de las Musas, el misterio de Dionisos, la adivinación de Apolo, el amor de Venus. Ciertamente el espíritu no puede volver a esta unidad, si él no se hace uno. (...) Por tanto, en primer lugar hace falta el furor poético, que con los tonos musicales despierta las partes que duermen, y con la suavidad armónica calma aquéllas que están turbadas, y finalmente por la concordancia de diversas cosas elimina la discordia disonante y modera las diversas partes del espíritu. Y esto no es aún suficiente. Porque en el espíritu queda todavía la multitud. Se añade entonces el misterio que concierne a Baco, que por sacrificios y purificaciones, y todo el culto divino, dirige la atención de todas las partes hacia la mente, por la que Dios es venerado, puesto que cada una de las partes del espíritu es reducida a una sola mente, y ya el espíritu de muchos se ha hecho un todo que es uno. Hace falta además el tercer furor, que reduce la mente a la unidad misma que es la parte más importante del alma. Esto lo hace Apolo por la profecía. Pues cuando el alma se eleva por encima de la mente a la unidad misma, presagia las cosas futuras. Finalmente, después que el alma se ha hecho una, digo, unidad que hay en la naturaleza misma y esencia del alma, sólo queda que se reduzca a aquel Uno que está sobre la esencia, esto es, Dios. Esto lo cumple la Venus celeste, por el amor, esto es, por el deseo de la belleza divina y por el entusiasmo del bien.” (43)

Y Agrippa sobre este mismo tema:

“En cuanto al cuarto Furor proveniente de Venus, cambia y trasmuta el espíritu del hombre en Dios por el ardor del amor, Y le torna totalmente semejante a Dios, como la propia imagen de Dios. Esto hace decir a Hermes: “Oh Asclepio! Es un gran milagro que el hombre, animal honorable y adorable, por tomar la naturaleza de Dios que le convierte en Dios, ha conocido la raza de los demonios, de modo que sabe que salió de una fuente parecida a ellos; considera la parte de naturaleza humana en él, fortificado por la divinidad de la otra parte. El alma pues modificada y convertida en semejante a Dios, recibe de él tan grande perfección que conoce todas las cosas por cierto contacto esencial de lα divinidad, que la eleva por encima de todo intelecto”. (44)

Venus es la clave:

La hija de Urano nos lleva directamente hacia su padre, hacia los Inteligibles, donde cesa el movimiento.

¿Cómo?

Venus es la diosa del Amor, Fanes es su destino y su unión con Él nos hace participes de una hierogamia que está en el origen del mundo y de nosotros mismos. Afrodita, la hija de Urano, no nace en el mar de las pasiones como la hija de Zeus; sino en las aguas celestes de la mar divina donde su padre es soberano y ella su embajadora. (45)

“Sólo la perseverancia trae consigo la diadema del triunfo. Así, libres y sin freno, navegamos alegremente y llegamos sin percances a la deliciosa isla de Citera”. (46)

“En todo caso el cielo de la metafísica es la absoluta libertad extinguida por la materialización de las formas y su limitación –que las hace siempre relativas– frente a lo ilimitado e infinito implícito en el término cielo, tomado en su sentido metafísico”. (47)



Sobre Hypnerotomachia Poliphili (lucha de amor en sueños) I

Indice

NOTAS

(1) Francesco Colonna, Sueño de Polífilo. Ed. Acantilado, Barcelona 2008.

(2) Dante, La Divina Comedia, Canto Primero del Paraíso. Espasa Calpe, col. Austral. Madrid 1994.

(3) Federico González, El Simbolismo de la Rueda, cap. 3. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza 2016.

(4) Federico González, En el Vientre de la Ballena. Textos alquímicos, 60. Ed. Obelisco, Barcelona 1990.

(5) Samsâra (sánscrito), designa el conjunto de la manifestación universal.

(6) “El Seg.·. Vig.·., portador de la Plomada, que debería estar particularmente instruido en el Simbolismo y la Tradición de la Masonería, se encuentra, a veces, en un estado de completa IGNORANCIA.
   “El 1er. Vig.·., portador del nivel, que debería ejercer un sabio control sobre los Trabajos, puede hacerles sufrir una asfixiante opresión, a causa de su FANATISMO.
   “El M.·. R.·. M.·., que debería dirigir los Trabajos con una abnegación total, alguna vez puede estar preocupado por personalismos, derivados de su AMBICION.”

(7) Edgar Wind, Los misterios paganos del Renacimiento, cap. V. Ed. Alianza, Madrid 1998.

(8) Federico González Frías. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza 2013.

(9) Federico González Frías, Rapsodia, obra teatral, Barcelona 2014.

(10) Proclo, Lecturas del Crátilo de Platón, LXXI. Ed. de Jesús Mª Álvarez, Ángel Gabilondo y José M. García. Ed. Akal, Madrid 1999.

(11) Mª. V. Espín: “El Simbolismo del Tarot, los Arcanos Menores”, Revista Symbolos telemática.

(12) Prólogo del Evangelio de Juan.

(13) Federico González, El Tarot de los Cabalistas. Vehículo mágico. VII: “Diccionario de símbolos del Tarot”. Mtm eds., Barcelona 2008.

(14) Proclo, Lecturas del Crátilo de Platón, ob. cit., CVIII.

(15) Platón, Diálogos. (Cratilo o del Lenguaje), p. 274. Ed. Porrúa, México 1984.

(16) Sueño de Polífilo, ob. cit.

(17) Federico González, Noche de Brujas. Auto sacramental en dos actos. Symbolos, Barcelona 2007.

(18) “Lo poco que te gustaba ya no te interesa. Y pasa la Rueda de la Fortuna y tú en el centro como hace tantos años sabiendo que todo es ilusión.” Rapsodia, ob. cit.

(19) Sueño de Polífilo, ob. cit.

(20) Federico González Frías, Rapsodia, obra teatral, Barcelona 2015.

(21) Sueño…, ob. cit.

(23) “Porque lo divino no es accesible a mortales que piensan según el cuerpo, sino a cuantos, desnudos, se apresuran hacia las alturas.” Lecturas del Crátilo de Platón, CLV, ob. cit.

(24) León Hebreo, Diálogos de Amor, Diálogo primero. Tr. David Romano. Ed. Tecnos, Madrid 2002.

(25) Giordano Bruno, Los Heroicos Furores, Diálogo segundo. Tr. Mª R. González Prada. Ed. Tecnos, Madrid 1987.

(26) Rapsodia, ob. cit.

(27) Platón, Diálogos, ob. cit. (Cratilo o del Lenguaje), p. 265.

(28) Proclo, Lecturas del Crátilo de Platón, ob. cit.

(29) René Guénon, El Rey del Mundo: “ 'Y esta piedra que yo he erigido como un pilar será la casa de Dios' ” (Génesis XXVIII, 22). Es entonces esta piedra la que debe ser propiamente el 'habitáculo divino' (mishkan), según la designación que más tarde será dada al Tabernáculo, es decir la sede de la Shekhinah; todo esto se relaciona naturalmente con la cuestión de las 'influencias espirituales' (berakoth) y, cuando se habla del 'culto de las piedras', que fue común a tantos pueblos antiguos, hay que comprender cabalmente que ese culto no se dirigía a las piedras sino a la Divinidad de la cual ellas eran la residencia.” (cap. IX).

(30) Esta relación entre piedra y pan nos recuerda a Mitra y Jesús, el primero se dice nace de una piedra mientras que Jesús nace en Belén. Ambos representan el sol invictus y la festividad de su nacimiento se celebra, como sabemos, el día 25 de diciembre.

(31) Juan 6, 32-35.

(32) Sobre el mito y simbolismo de esta Deidad ver el artículo “En Pos de Deméter” de Mª Ángeles Díaz. Revista Symbolos, nº 27-28: "Lo Femenino-La Mujer", Guatemala-Barcelona, 2004.

(33) “Los discípulos de Orfeo interpretan esta ficción diciendo que hay que entender que Baco no es otro que el alma del mundo que, como dicen los filósofos, aunque sea dividida como miembro a miembro en los cuerpos del mundo, parece volver siempre a su integridad, emergiendo de los cuerpos y configurándose, dado que sigue siendo siempre una y la misma y que su simplicidad no sufre división alguna. Se dice incluso que esta fábula se representa en los ritos del dios.” Hieros Logos, poesía órfica sobre los dioses, el alma y el más allá. Edición de Alberto Bernabé. Ed. Akal, Madrid 2003.

(33b) Excepto el corazón que Atenea recoge y entrega a Zeus (padre del dios), quien se lo da a tragar a Sémele; la cual, instigada por Hera, se expone a la visión de Júpiter en toda su potencia y es reducida a cenizas. Zeus coloca en su muslo al niño en gestación que ella esperaba y a su debido tiempo nace Dioniso. Su Padre lo da a Hermes para que lo entregue a las ninfas que se encargan de cuidarlo.

(34) Sobre Dioniso ver nuestros “Dioniso I” (y II, III, IV).

(35) Baco.

(36) Ceres.

(37) Francesco Colonna, Sueño de Polífilo, ob. cit.

(39) Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, → Puerta.

(40) Isa Upanishad, 13-14.

(41) “Debe saberse por qué razón dicen los poetas que Saturno castró al Cielo. Hablábamos en la primera parte de la obra de cómo Dios, al que los platónicos llaman Cielo, produjo el Primer Ángel, al que llaman mente divina y los poetas Saturno, y dijimos que Dios no produjo otra criatura sino ésta, de la cual se produjo luego el resto del mundo. Porque si el que queda estéril y no puede luego debidamente engendrar debe llamarse castrado, tras ser creada la primera mente angélica, y por ser en ella comunicado lo que del primer Dios se puede comunicar, de tal forma que queda incapacitado para producir cosa alguna, no sin razón dicen los poetas que Saturno castró a su padre el Cielo. Castra por tanto Saturno al Cielo, pero Júpiter no castra a Saturno, aunque lo priva de su reino, porque aunque la mente [Saturno] ha producido el alma del mundo, que es Júpiter, no queda estéril, como el Cielo por acción de Saturno, sino que produce tras ella todos los cielos y los elementos y todas las demás almas racionales; pero porque la administración de estas cosas mundanas se hace mediante el movimiento del cielo y del alma racional, que mueven juntamente las cosas inferiores, como declaramos más arriba, el alma mundana, principio de todo movimiento, y esa mente del todo inmóvil, dicen los poetas que Saturno fue atado e inmovilizado, y la administración y el gobierno del mundo cayeron en manos de Júpiter.” (Pico della Mirandola, Comentario a una canción de amor de Girolamo Benivieni. Tr. Oriol Miró, libro II, cap. 20. Ed. PPU, Barcelona 2006).

(42) Proclo, Lecturas del Crátilo de Platón, ob. cit. (CIV).

(43) M. Ficino, De Amore, Comentario al Banquete de Platón, cap. XIV. Tecnos, Madrid, 2008.

(44) Cornelio Agrippa, Filosofía Oculta, XLIX. Ed. Kier, Buenos Aires, 1994.

(45) “Tienen también nuestras almas, antes de que caigan en este cuerpo terreno, dos caras, esto es, que a la vez pueden conocer las cosas intelectivas y proveer a las sensibles; pero cuando en el cuerpo descienden y les sucede como si hubieran sido partidas en dos, quedándoles de las dos caras una sola, siempre que vuelven a la belleza sensible el rostro que les queda, permanecen privadas de la visión de la otra; y por ello nadie puede tener a la vez el amor vulgar y el amor celeste. Y por eso Zoroastro, en la visión de la belleza suprema, grita: abre los ojos y dirígelos hacia arriba.” (Pico della Mirandola, Comentario a una canción de amor de Girolamo Benivieni, ob. cit., libro III, cap. 4).

(46) Francesco Colonna, Sueño de Polífilo, ob. cit.