VENUS VIVE
(Hypnerotomachia Poliphili)


Himnos de Proclo

 

II A Afrodita

“Cantemos al linaje de aquella que nació

De la espuma de las olas;

Cantemos al real e inmenso origen

De donde partieron, alados, los inmortales Deseos.

De éstos, los unos traspasan las almas con sus dardos

Espirituales y las incitan, heridas ya por el aguijón

De la nostalgia, a ascender hacia lo alto,

Buscando ardientemente el poder volver a ver,

Resplandecientes como la llama del fuego,

Las habitaciones de su Madre.

Los otros, obedientes a los deseos del Padre

Y a las previsoras decisiones que apartan

El mal del mundo, se esfuerzan, por medio

De la generación, a multiplicar la vida en el infinito universo,

Excitando en las almas el deseo de nacer sobre la tierra.

Hay otras que incesantemente vigilan los diferentes

Caminos de las íntimas relaciones del matrimonio

Para así conseguir que, engendrándose hombres mortales,

Pueda de este modo construirse, inmortal, la raza

De los hombres, afligidos por infinitos males.

Todos, en fin, se afanan en secundar las obras

De la Citerea, procreadora del Deseo.

Y en cuanto a ti, oh Diosa,

--ya que tu oído por todas partes está atento--,

Sea que te extiendas sobre el amplio horizonte

Celestial y allí seas, tal como de ti se dice,

El alma divina del eterno universo;

Sea que habites en el seno del éter,

Por encima de las siete órbitas de los planetas,

Derramando sobre todo lo que de ti proviene,

Infinitas energías,

Óyeme, y conduce, oh Venerable,

Con la ayuda de tus impulsos los más justos,

El penosísimo camino de mi dolorosa vida

Borrando de mi alma el frío impulso

De los deseos no divinos!

(Los Nombres Divinos y otros Escritos. Apéndice. Ed. de J. Soler, Libros del Innombrable).

 

Imagen: Afrodita sobre un ganso, kylix, ca. 470-460 a.C.




19. “Consagrado a los dioses Manes. Cementerio dedicado a los desgraciados cadáveres de los que enloquecieron de amor.”

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