VENUS VIVE
(Hypnerotomachia Poliphili)


05. A Zeus que lleva la égida

“La puerta es un espacio en el edificio por donde se entra o se sale a los habitáculos interiores de la casa o templo. La puerta es visible aunque no podría ser sin las dos columnas que la sostienen, generalmente rematadas por un semi arco (180º = 1 + 8 = 9) o un triángulo (3 = 9) con el mismo significado de circularidad y sumidad. Como ya hemos visto, el círculo es el símbolo del cielo así como el cuadrado y su estabilidad es el de la tierra. Pero en el caso de la puerta no podría existir sin las columnas invisibles que la sustentan. Todo ello en simetría con un eje igualmente invisible del que son equidistantes. En la Roma antigua era el dios Jano de origen etrusco el que abría y cerraba las puertas solsticiales, en especial la del solsticio de invierno que daba comienzo al año (Jano = January, y Janvier, Janeiro, Enero en las lenguas romances modernas)”. (Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos).

Una vez establecida la finalidad propia de la arquitectura,

“que es la consecución de la armonía de lo sólido del edificio”, el arquitecto es “libre de reducirlo a divisiones menudas, como el músico, que habiendo concebido el tono y medido el tiempo en una máxima, luego lo divide en menudas particiones cromáticas y lo refiere al conjunto.”

Polifilo, comienza por describir el grupo escultórico representado en una de las divisiones de esta esplendida puerta, concretamente en la parte derecha bajo dos columnas.

Allí está Hefesto,

“delante de él, entre sus gruesas pantorrillas, había un yunque fijado en un nudoso tronco. Inclinado sobre éste con el martillo en alto, fabricaba un par de candentes alitas, forjándolas a golpes. Enfrente estaba sentada una nobilísima matrona que tenía sobre los hombros delicados dos plumosas alas. Sentado en su regazo había un niño desnudo, su hijo… Había también un guerrero de rostro airado, cubierto con una antigua coraza con la égida, con la espantosa cabeza de la Medusa en el pecho y otros nobles adornos…

En el subcolumnio izquierdo estaba esculpido un hombre desnudo de edad viril, de mirada benévola y con el aire de tener una gran rapidez… Calzaba coturnos cuyas cintas envolvían sus piernas hasta la pantorrilla y tenía dos alas en cada pie. Y figuraba allí la misma matrona que en el relieve anterior, representada desnuda a la manera de las diosas,… esta ofrecía su hijo al hombre para que lo educara. Este mostraba astutamente tres flechas al niñito, ya alado, que, andando sobre sus piececitos, se inclinaba hacia él; por tal acto se conjeturaba fácilmente en qué arte le iba a adiestrar. La divina madre sostenía un carcaj vacío y un arco sin tensar. A los pies del maestro yacía un caduceo con serpientes. También allí se encontraba el guerrero, y una mujer con casco…”

Colonna menciona pues a Hefesto, Venus, Eros, Marte, Hermes y Atenea. Y sigue:

“El umbral de la puerta era una enorme piedra durísima de color verde… No había señal alguna de goznes ni en el umbral ni el dintel, ni indicio de las cabezas de hierro de las grapas que sostienen los semicapiteles de piedra… Su clave era notabilísima… vi atónito un águila casi de bulto redondo, con las alas abiertas… Tenía agarrado amorosamente por sus vestiduras a un niño noble y delicadísimo…” En el friso podía leerse: “A los divinos Venus, madre piadosísima, y su hijo Amor, se lo dedican de su peculio Baco y Ceres”

Rapto de Ganimedes por Zeus, Rembrandt (1635)

Sigue describiendo las mil y una bellezas de esta puerta, aparecen en los camafeos de arriba escenas de: Clitia que amada por Apolo y abandonada después, languideció y siguiendo siempre con la vista el curso del sol fue convertida en girasol, Leucótoe, amada por Apolo y convertida en árbol de incienso y las hay también referentes a sus amores con Dafne; otra amada del mismo dios convertida en laurel.

En el frontón una corona de piedra verde sujetada por dos figuras semihumanas con cola de pez y rostro de doncella, de sus hombros brotaban alas de arpía. En el interior de la corona una cabra y un niño asido a sus ubres ayudado por unas ninfas. Aparece allí escrito el nombre Amaltea, lo cual nos indica que el niño es nada menos que Júpiter, a quien amaltea amamantó. En el mismo frontón, bajo la cornisa se lee:

“A Zeus que lleva la égida”.

Notas
- Las citas no referenciadas pertenecen a: El Sueño de Polifilo, Francisco Colonna. Ed. Acantilado, Barcelona 2008. Al cuidado de Pilar Pedraza.
- Las imágenes no referenciadas (salvo la coloreada por nosotros) están tomadas de la Biblioteca Digital Hispánica: Hypnerotomachia Poliphili, Venecia 1499.



06. ¿Hacia dónde emprendes la fuga?

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