Portada Simbolismo y Arte

130025. González, Federico: Simbolismo y Arte.
2ª ed.: Los Libros del Innombrable. Zaragoza, 2004. 13,5x20. 122 págs. 14,00 €

ISBN: 978-84-95399-52-6.

INDICE

I
Simbolismo y Cosmogonía.

II
Simbolismo y Ciencia Sagrada.

III
El Ser del Tiempo. Simbolismo de los Calendarios.

IV
Arte, Símbolo y Mito en las Culturas Tradicionales.

V
Arte Alquímica.

VI
Arte Teúrgica.

VII
Arte Musical: Arquitectura del Cosmos.

"Son tres, por lo tanto, las mediciones básicas a las que se refieren los calendarios y que deseamos reiterar aquí, puesto que no son arbitrarias, sino que se corresponden perfectamente con el orden natural de la creación universal, pues tienen como referencia: 1) a la Tierra y su rotación (al movimiento aparente del Sol en ella) como manifestación del día (primera unidad temporal) a la que hay que agregar las fases de su satélite, la Luna, computando los meses y eventualmente su partición en semanas, aunque considerada en conjunto con la Tierra; 2) al Sol en su recorrido anual (movimiento que genera una unidad de medida más completa, el año) y 3) la precesión de los equinoccios (o su mitad), una inmensa revolución retrógrada de la Tierra sobre su eje –estudiada en la cultura occidental por Hiparco de Nicea– conocida por la totalidad de los pueblos que han dejado calendario y que constituye la "medida" mayor, o la más amplia 'proporción' que tenga un sentido inteligible para el ser humano."

"Las fiestas, o sea los espacios significativos donde el tiempo ordinario puede ser abolido, son puntos simbólicos de coyuntura dentro de un tiempo monótono e insignificante y señalan en la sucesión del año lo que es el Tiempo en Sí al valorizarlo y reintegrarlo a un espacio originario; dicho de otro modo, no sería nada el Tiempo, su Ser, sin las fiestas, o espacios, especialmente señalados por su proyección o hálito, el movimiento, para comprenderlo o invocarlo. En estas 'estaciones' que hace el movimiento, el tiempo se reintegra, y es a la vez reintegrado por el rito humano a su Origen Arquetípico. Ya que no hay mayor logro de síntesis que vivenciar al Tiempo como si fuera Espacio; un solo y absoluto espacio vacío; pues si el movimiento que atestiguan los calendarios es la proyección espacial del tiempo, la absorción de éste en lo atemporal es semejante a 'finalizar el discurso sin haber movido la lengua' como reza el texto zen-budista." (Cap. III: El Ser del Tiempo.)

 

Sección Federico González

2 de Enero